Oíd, oíd, buenas gentes, que a veinte días del mes de junio se celebra jornada de gozo y regocijo.
Acercaos sin temor, tomad asiento y sed partícipes del amor que aquí se profesa y se promete.
De lo que hoy se celebra
Leed estas líneas, que van más allá del mero disfrute y jolgorio,
pues no es solo la fiesta lo que aquí nos convoca,
sino que, bajo un mismo cielo y un común manto de estrellas,
seremos testigos de uno de los días más señalados de nuestras vidas.
Del origen de esta historia.
Nuestra historia no es cosa fácil de resumir,
pues aconteció que, allá por el año del Señor de dos mil dieciséis,
mi doncella decidió abandonar su ciudad natal,
Santo Domingo, en la República Dominicana,
para arribar a la villa de Madrid, movida por designios
que entonces aún no alcanzaba a comprender.
Del dicho que bien se cumplió.
Reza el conocido dicho:
«Vine por esto, y quedéme por aquello otro»,
y bien puede decirse que ella lo cumplió.
No sin añadir que un servidor, aquí presente,
tuvo en ello no poca influencia.
De la beca que unió caminos
en el año de dos mil diecisiete,
una beca vino a entrelazar nuestras sendas,
siendo su nombre Telefónica,
que sin saberlo obró como discreta alcahueta del destino.
Del primer atrevimiento.
Aquel mismo año se celebró en Madrid,
un festival de músicas llamado Mad Cool,
cuyo cartel albergaba a ilustres artistas:
Green Day, Foo Fighters, Angie Maybet…
Ambos acudimos solos,
y siendo así que uno de los dos debía tomar la iniciativa,
fui yo quien alzó la mano y dio el paso.
De cómo el afecto fue creciendo.
Un año después, el compartir lugar de trabajo,
memes de perritos carlinosy no pocos conciertos,
fue tejiendo entre nosotros un lazo,
cada vez más firme y constante.
Del día en que las manos se enlazaron.
Y así llegamos al 8 de septiembre de 2018,
cuando, tras un verano de ardiente calor,
acudimos de común acuerdo y con cierto decoro
al DCODE Festival,donde sonaron voces tan celebradas
como Jorja Smith y Albert Hammond Jr.
Allí, entre acordes y emoción,
entrelazamos por vez primera nuestras manos,
siendo aquella la canción principal de nuestra historia.
De la petición formal.
Pasado tan señalado acontecimiento,
el 20 de octubre de 2018,
tras la audición de una pieza musical
de notable solemnidad del afamado compositor Skrillex,
titulada Would You Ever, procedí, con el debido temblor,
a pedirle que saliese conmigo.
Ella aceptó la petición,
y ocho años después hemos decidido
celebrarlo con vos.
Entre medias acontecieron no pocos sucesos:
mudanzas, breves vivencias por la ciudad condal,
cambios de trabajo,viajes y más viajes,
siempre de la mano.
Cafés, matchas, festivales
y tardes y tardes interminablemente acogedoras
dieron forma a nuestro caminar conjunto.
Del día en que se selló la promesa.
Y es que estas líneas no pudieron escribirse
sin dejar memoria de un día señalado,
pues datamos el 5 de enero de 2025
como fecha de especial relevancia en esta historia.
Con la ayuda de actores principales
como su primo Felipe, su madre María
y ella misma, claro está, destacamos un relato
para proponerleuna actividad fuera de lo
común en nuestro diario vivir:
bucear por el mar Caribe,
en busca de crustáceos y criaturas marinas,
dentro de nuestras humildes posibilidades.
Todo fue, en parte, ingenio e invención,
hasta que descubrió que mi mayor flotador
no fue otro que el anillo, que deslicé en el dedo anular
de su mano izquierda.
Ella dijo que sí.
Las fotografías entre palmeras y
junto a los cantos de júbilo de las
gentes que allí se hallaban,
fueron el mejor presente de Reyes Magos
que pude ofrecer a mi prometida.
De la distancia vencida.
Seis mil setecientos kilómetros no fueron impedimento
para hallarnos, ni para forjar juntos esta historia
que hoy, con gozo y gratitud, compartiremos el
20 de junio con todos ustedes.




